Años atrás (sobretodo cuando éramos pequeños/as), seguramente teníamos muchísimas ideas en la cabeza. Ideas que apuntábamos en papel, escribíamos sobre ellas; trazábamos todo tipo de esquemas, planos y bocetos sobre lo que sería tanto el resultado como el procedimiento; o incluso "jugábamos" con objetos o juguetes para simular cómo sería.
Muchas de esas ideas seguramente estaban bien planteadas, eran buenas, factibles e incluso aportaban algo bueno. Pero probablemente no teníamos los medios ni los conocimientos necesarios para llevar casi nada de eso a cabo.
Ahora,
con tantos avances en toda esta era digital, es muy probable que sí tengamos conocimientos y medios para cumplir gran parte de todo lo que en aquellos años rondaba por nuestra cabeza. También seguramente se nos ocurren a menudo nuevas ideas, muchas de ellas combinadas con pensamienstos e ideas antiguas que las refuerzan, mejoran y corrigen.
Pero
muy probablemente no estemos haciendo nada de todo aquello. Tal vez ni siquiera recordamos casi nada de lo que rondaba por nuestra mente. Y esas ideas nuevas que a veces surjen como de la nada tal vez no nos molestamos en apuntarlas o contarlas a más gente, lo cual nos permitiría al menos tenerlas bien "atrapadas".
Y esos conocimientos que ahora tenemos tan ampliados respecto a aquellas épocas seguramente los estamos desaprovechando mucho. En vez de plantearnos bien todo lo que hacemos, lo más probable es que acabemos haciéndolo todo "al vuelo", conforme nos va saliendo, y sólo cumplamos las cosas si el momento en el que llega la inspiración es bien oportuno.